Los lagos Tekapo y Pukaki

El lago Tekapo con el arco iris de fondo

Una de las cosas que más me llamaron la atención del viaje a Nueva Zelanda fueron los lagos Tekapo y Pukaki. Se trata de dos lagos situados en la parte central de la Isla Sur que fueron formados hace cientos de años por medio de la actividad de los glaciares. Su mayor peculiaridad es la tonalidad de sus aguas de un azul completamente turquesa ocasionado por los sedimentos de roca glaciar que contienen, es realmente espectacular.

Planta de las proximidades del lago Tekapo

Además también destaca la vegetación que los rodea, cientos de plantas como las de la foto con flores de todos los colores. Es una imagen bellísima y más si tienes suerte y te acompaña el Arco Iris como nos pasó a nosotros.

Aunque si tuviese que elegir lo que más me gustó de todo sin duda diría que el lugar donde pasamos la noche. Viajando en una caravana tienes tus ventajas e inconvenientes. Sin duda en una cama de verdad se duerme más cómodo y tienes más sitio para vivir pero en la caravana puedes dormir en cualquier sitio, y aquí fue donde nosotros pasamos la noche en el lago Pukaki (podéis hacer click para agrandarla).

Lake Pukaki

A medida que oscurecía las nubes se fueron yendo y sin ningún foco emisor de luz en kilómetros a la redonda la visión del cielo estrellado era espectacular, por fin pudimos presenciar las estrellas del hemisferio sur así como alguna que otra estrella fugaz.

Back from New Zealand

Lake Tekapo con el arco iris

Han pasado ya unos días desde nuestra llegada de Nueva Zelanda y aún no había puesto nada por aquí. Resulta que la semana está siendo más ajetreada de lo normal, entre el trabajo, la organización del viaje de Navidad y los eventos de por las tardes (el lunes concierto de jazz y ayer preestreno de Vicky, Cristina, Barcelona invitados por la Camara de Comercio Española) no sacaba tiempo para escribir un post.

De hecho no pretendo contar nada hoy, solo comentaros que he creado una nueva colección en Flickr con todas las fotos del viaje separadas en diferentes sets dependiendo de la zona donde están tomadas.

Espero poder contar cosillas estos días pero de momento tendréis que contentaros con ver las fotos sin explicaciones… Simplemente una anécdota: la foto que publiqué en el anterior post (Lake Mariane) fue casi el único emplazamiento que no pudimos ver debido a las condiciones meteorológicas junto con el Fox Glacier. Una pena…

Destination New Zealand

Lake Marian en Fiordland
Foto Wikipedia

Esta tarde en cuanto salga del trabajo me reuniré con Andrea en la estación de Central para ir los dos camino del aeropuerto donde iniciaremos nuestro viaje a Nueva Zelanda. Estaremos en la Isla Sur desde hoy hasta el sábado que viene, día en que llegaremos a Wellington en lo que será nuestro único acercamiento a la Isla Norte. El domingo 30 estaremos de vuelta.

Para movernos por toda la isla hemos alquilado una caravana totalmente equipada para dormir y cocinar en ella. La única preocupación que tenemos es el tiempo, pues parece que no se pronostica muy bueno… ¡A la vuelta contaremos la aventura con todo lujo de detalles!

La caravana que hemos alquilado

Andrea se ha currado un post mucho mejor que este en el que explica el itinerario que vamos a seguir. ¡No dejéis de visitarlo!

Así pues este blog permanecerá cerrado por vacaciones hasta el próximo día 1 de diciembre. Andrea y yo nos vamos de paseo por la Tierra Media.

The Great Ocean Road

Ahora que ha pasado un día desde nuestra llegada y que ya hemos reposado un poco del frenético fin de semana vivido en el estado de Victoria es el momento de comenzar a relatar el viaje que hicimos por la Great Ocean Road.

Inicio de la Great Ocean Road

La Great Ocean Road es una carretera que va más o menos desde Torquay hasta Warrnambool a orillas del mar durante casi todo su recorrido. Son unos 350 kilómetros que realizamos a lo largo de dos días debido a la cantidad de cosas que había que ir parando para ver. Es la tierra de los contrastes, tan pronto estás en una playa de arenas blancas y aguas cristalinas como te encuentras inmerso en una selva de helechos y eucaliptos caminando por un maltrecho sendero para gozar de las vistas de una espectacular cascada.

Habitación del Backpackers de Geelong

Nuestro viaje comenzó en el aeropuerto de Sydney el viernes después de trabajar, donde cogimos un avión que nos dejó en Avalon, a unos 40 kilómetros de Melbourne. Ahí nos hicimos con nuestros coches con volante a la derecha para dirigirnos a Geelong, la segunda mayor ciudad de Victoria tras su capital, Melbourne. Hicimos noche en un sitio muy grande, el National Hotel por si alguien se pasa algún día. Un lugar que en su planta baja es un pub con música en directo 7 días a la semana (el viernes hubo 3 conciertos y una sesión de dj’s), en el que puedes cenar comida asiática y que en su primera y segunda planta tiene habitaciones rollo backpackers. Fue nuestro lugar de descanso también el domingo, antes de volver a Avalon el lunes a primera hora.

El sábado nos levantamos temprano con toda la carretera por delante con la intención de ir parando en todos los highlights que las guías turísticas nos indicaban así como en los sitios que sobre la marcha nos pareciesen interesantes.

Un par de canguros en Anglesea

La primera parada fue el campo de golf de Anglesea, famoso por que en él los golfistas conviven con un gran número de canguros que han hecho del terreno su hábitat personal. Por supuesto pese a no estar permitido entrar en el campo para ver canguros nos las ingeniamos para colarnos y hacer unas cuantas fotos de nuestros primeros canguros en Australia.

Más canguros en Anglesea

Juan meditando en una de las playas

El viaje continuaba camino de Lorne, donde haríamos varias paradas entre esta y Apollo Bay para presenciar las playas y paisajes que podíamos ver a la vera de la carretera. Uno de los principales spots era Kennett River, famoso por su bosque de eucaliptos que albergan a un gran número de koalas. Dejaré a Andrea el honor de hablaros de estos animalitos tan extraños en un post dedicado, que sé que le hará mucha ilusión 🙂 Yo os dejo una foto de uno para satisfacer las peticiones de fotos koaleras.

Koala en un eucalipto de Kennett River

Al llegar a Apollo Bay paramos para comer unos bocatas y a continuación seguimos el viaje abandonando por un momento la Great Ocean Road para dirigirnos a Beech Forest. Casi 30 kilómetros de carretera sinuosa por el Ottway National Park rodeados de eucaliptos y helechos de estos en versión árbol para llegar al camino que nos llevaría a las Beauchamp Falls. Para mi sin duda el camino para llegar a la cascada fue lo mejor del viaje. Más o menos media hora caminando entre vegetación por un camino que en algunos puntos había sufrido la furia de la Madre Naturaleza obligándonos a pasar por debajo de troncos tumbados o caminar sobre barro dejando nuestros vaqueros para el arrastre.

Andrea en la selva

Otra imagen del bosque

Sin duda el camino mereció la pena y creo que las fotos lo justifican.

Foto de grupo en la cascada de Beauchamp

Beauchamp Falls

Setitas minúsculas cerca de la cascada

Cuando la luz amenazaba con empezar a atenuarse emprendimos el camino hacia el punto turístico más importante de la Ocean Road, los 12 Apóstoles. Se tratan de formaciones rocosas que debido a la erosión del agua se han quedado separadas de la costa en una especie de torres. Nosotros no llegamos a contar doce, no sé si por que realmente hay menos o por el tremendo viento que hacía que no nos dejaba concentrarnos plenamente.

Panorámica de los 12 Apóstoles

Twelve Apostles

De los Twelve Apostles salimos ya casi sin luz pero aún aprovechamos para hacer dos paradas relámpago más para ver The Arch y el London Arch, otro par de formaciones en la roca debidas a la erosión.

The Arch con exposición prolongada

London Arch casi de noche

Ya de noche nos dirigimos a Warrnambool para hacer noche en otro backpackers, también bastante bueno aunque con otro rollo totalmente distinto al de Geelong. A la mañana siguiente, tras dar una vuelta por el pueblo iniciamos la vuelta a Geelong por el interior con el objetivo de parar en Colac, famoso por su lago el cuál nos decepcionó profundamente por estar casi seco y lleno de peces muertos.

Peces muertos devorados por las gaviotas en el lago de Colac

Antes de Colac hicimos otra parada en Tower Hill Lake, donde nuevamente se podía disfrutar de la típica fauna australiana. En este punto tuvimos nuestro primer acercamiento a los emúes, bichos a los que aún no habíamos visto en persona. Además también estuvimos un rato con otro koala.

Uno de los emúes que andaban por allí sueltos

Por último nos volvimos a desviar del camino para realizar otra excursión por el Ottway National Park, en esta ocasión al Lake Elizabeth, un precioso lago al que se llega por otro camino entre vegetación similar al de las Beauchamp Falls. El lago es famoso por ser hábitat natural del ornitorrinco, ese animal raro que parece hecho de corta y pega. Parece ser que resulta realmente difícil ver uno, y realmente así fue, lo más parecido a un pico de pato que vimos fue el de los verdaderos patos, pero del amigo mamífero ovíparo ni rastro.

El Lake Elizabeth, un lugar donde la paz reina

Así que emprendimos el camino de vuelta a Geelong donde hicimos noche para al día siguiente madrugar y coger el primer vuelo a Sydney. El viaje fue en general espectacular y sin duda lo recomendaría a alguien que se venga a pasar unos días a Australia. Os recomiendo que peguéis un vistazo al resto de fotos en Flickr para que podáis haceros una idea más completa de lo que fue el viaje.

De viaje a la Great Ocean Road

En unos instantes saldremos de la oficina camino del aeropuerto donde montaremos en un avión camino de Melbourne. Desde allí, y sin pasar por la ciudad iniciaremos el descenso en coche hacia Geelong donde pasaremos la primera noche y mañana ya comenzaremos de buena mañana a recorrer la Great Ocean Road. Se trata de una carretera que discurre a la vera del mar desde la que se puede disfrutar de bonitos paisajes como los famosos Doce Apóstoles.

Además pasaremos por varios parques nacionales que entre otras cosas alardean de tener a muchos koalas viviendo en sus árboles. ¡Esperemos poder ver alguno en libertad!

La semana que viene espero poder procesar todas las fotos para currarme un post como se merece. Por el momento, ¡me despido hasta el lunes!

Planning para los últimos días

Bueno, como la hora de irse se acerca de forma inexorable voy a dejar aquí el planning de lo que me espera durante los próximos días de estancia en España para que nos podamos organizar y pueda quedar con la mayor cantidad de gente posible para despedirme como es debido :).

Plan de viajes

– Hasta el sábado a las 7:00 estaré en Madrid.
– Desde el sábado por la mañana hasta el miércoles 1 de octubre por la noche andaré por Oviedo
– El 1 a la noche aterrizaré en Barcelona, donde me quedaré hasta el sábado 4 por la mañana.
– El mismo sábado 4 estaré en Madrid (Barajas) de 10:30 a 13:50, momento en el que comenzaré un vuelo de 11 horas y media a Bangkok seguido de otro de 9 a Sydney.

¡Habrá que ir ajustando la agenda!

Fin de semana Erasmus en Barcelona

Ya que la hora de marcharse a Australia se acerca cada vez más, el fin de semana pasado nos juntamos en casa de Andrew unos 15 Erasmus para hacer una fiesta de despedida. Como se puede ver en las fotos de debajo, el finde resultó ser de lo más estresante :).

Pedrito en la piscina

De relax delante de casa de Andrew

El viernes llegamos bastante tarde con lo que nos pusimos a cenar sobre la una de la mañana y nos quedamos en casa de Andrea entre piscinazos y Guitar Heroes.

El sábado tocaba barbacoa para comer (a la que se apuntaron mis compis de piso Gianmarco y Silvia) y una buena sesión de piscina, probablemente la última de la temporada. Por la tarde bajamos a Barcelona para dar una vuelta por algunas de las actividades de la Mercé: Plaça Catalunya, la plaça del Macba, Rambla del Raval, Plaça Reial, … En este último lugar se nos volvieron a unir Gianmarco y Silvia y esta vez vino también Oscar, ¡el piso al completo! El colofón de la tarde fue poder disfrutar por sorpresa de los conciertos de Love of Lesbian y de Los Niños Mutantes.

Cuando estábamos a punto de morirnos de hambre decidimos volver para cenar en casa y quedarnos allí por la noche.

Para terminar, más relax el domingo. Andrea y yo hicimos una fideuá para todos y después de comer, poco a poco la gente fue volviendo a cuentagotas a sus lugares de destino. Los últimos en irnos fuimos Guillaume y yo que nos montamos a un avión a la una de la mañana. Bueno, realmente la última en irse fue Rachel que se fue hoy 🙂

Terminando la Fideuá

Un placer compartir con vosotros esta última «casa rural» del año. Espero que muchos vengáis a vernos a Australia!!

Breve resumen del mes de agosto

Lo que más veo durante estos días

Si me descuido un poco se me pasa todo el mes sin plantar un post (hecho que creo que no habría tenido precedentes desde que inauguré el blog allá por enero de 2005). Bueno, tampoco tengo muchas intenciones de escribir demasiado porque llevo unas 12 horas delante del ordenador (de ahí la foto superior) así que ahí va un update rápido de lo que ha sido este mes de agosto.

Pues la primera semana del mes comenzó con el esperado viaje a Cádiz que hicimos Andrew i yo con Mireia, Marta, Meri, Cucu, Héctor y Joan. Podría contar un montón de historias sobre lo bien que nos lo pasamos, los lugares que visitamos, las tapas, las playas, las cañas en los chiringuitos, el cocodrilo inflable, … Pero sería redundante ya que Andrea ya lo ha contado todo en un maravilloso post :).

Al volver teníamos ya un plan hecho para el día 9 de agosto. Íbamos a dar un concierto con unos amigos de Creixell en Sant Pere de Ribas. Long story made short. Fue todo bastante improvisado pero lo cierto es que al final no fue mal. A ver si podemos colgar algún vídeo. La verdad que hacer la primera live performance fue todo una experiencia. Creo que podría acostumbrarme a cosas de estas, fue super divertido :D.

Dos días después tomábamos rumbo a Asturias donde tuvimos una agenda frenética: Estar con la familia, los amigos, hacer el descenso del sella, pasear por Oviedo, por Gijón, ir a ver a Pablo a su casa de Cangas … La verdad es que me encantaría dedicar algún post individual a alguna de las cosas que hicimos pero ahora mismo no tengo nada de tiempo y la experiencia me dice que si no lo hago en el momento, después chungo… En fin, ya veremos!

Con todo esto nos plantamos en el domingo 17, hace justo hoy dos semanas. Llegó la tarde y yo me subí en un autobús dirección Madrid y Andrew hizo lo propio en uno hacia Barcelona. Momento separación… El motivo supongo que lo conoceréis la mayoría: comenzar el curso de formación para el trabajo en Sydney. Pues bien, estas dos primeras semanas de curso han ido bastante bien. El contenido del curso se hace pesado en ocasiones pero como contrapartida estoy conociendo a un montón de gente muy interesante. Lástima que esté en un momento crítico de mi PFC y no pueda apenas salir por las tardes para conocerles mejor, pero bueno, todo se andará.

Entre medias el finde pasado subí a Asturias para ir al pueblo de Miki, donde se celebraba tanto su cumple como el de Marta. Qué decir de esos dos días… Un montón de risas, mucha fiesta, chuletas, hamburguesas, sidra, y sobre todo volver a pasar un par de días con ellos, que hacía mucho tiempo que no nos veíamos mas de unas horas de fiesta alguna noche por ahí perdida. A ver cuándo podemos repetir!

Por último comentar un poco del proyecto. Hoy he desplegado una versión a la que creo que casi casi podríamos quitarle el apelativo de beta (dejémoslo unos días porsi). Así que mañana retomaré la documentación a un ritmo frenético para ver si la puedo entregar el día 15 de agosto. Bueno, todo esto si consigo contactar con mis tutores y me dan el visto bueno.

Y bien, eso es todo de momento. Debido al tema de documentar el proyecto supongo que no podré escribir por aquí probablemente hasta finales de septiembre. Hasta entonces sed buenos!

Adéu-siau!

Praha, prosím!

Como ya dije en un post anterior, el regalo de cumple que me hizo Andrea fue nada menos que un viaje a Praga, lugar que desde hace bastante tiempo tenía muchas ganas de visitar.

Una vista del centro de Praga

Sin duda puedo decir parafraseando a Santi Chamorro que la ciudad no solo cumple sino que supera las expectativas. Puedes perderte durante horas paseando por sus calles y raro es encontrar algo que no sea bonito. Edificios de fachadas preciosas, monumentos por doquier, plazas entrañables, el barrio judío, el Callejón Dorado, el Puente de Carlos… Es una ciudad que te atrapa de pies a cabeza, buena razón tiene Pablo.

Otra vista del centro

En el barrio judío

Lo bueno de ir a visitar una ciudad en la que tienes a un amigo viviendo es que te puede llevar a rincones a los que seguro que no irías si estuvieras visitando la ciudad por tu cuenta. Uno de estos rincones era el U Sudu, una taberna típica checa donde pudimos degustar alguno de los típicos platos checos (Andrea se pidió pollo con espárragos gratinados y yo probé el famoso queso frito), todo ello regado de cerveza checa. Como dato alucinante costaba más pedir un agua que una pinta de cerveza, y es que en este país el zumo de cebada
es poco menos que una religión.

Andrea en el Callejón Dorado

El segundo día después de visitar el centro con un poco más de detalle nos dirigimos al castillo, en lo alto de una colina desde la que se puede contemplar toda la ciudad y sacar buenas panorámicas. El castillo en sí es como un pequeño pueblo dentro de Praga, donde destacan su catedral y el Callejón Dorado, lugar donde llegó a vivir Kafka.

El Callejón Dorado

Observando la ciudad desde el castillo

La visita al castillo fue seguida de un paseo por los parques de los alrededores para ir a parar al Beergarden, una especie de parque merendero donde se puede disfrutar de una pinta de cerveza mientras se admira la ciudad desde las alturas. Para culminar el día nos fuimos a cenar con los amigos de Pablo y salimos de fiesta por una discoteca de las más psicodélicas que haya visto. Cada sala tenía una temática diferente, por ejemplo la sala donde estaban tocando música en directo tenía las paredes forradas con placas base de ordenadores, había otra llena de máquinas de coser, etc…

Sentados en el Beer Garden

El domingo nos levantamos con la intención de hacer una comida sana y a continuación nos dirigimos a un pub irlandés, donde Rory quería ver un partido de un deporte típico irlandés (no recuerdo el nombre) bastante bestia. Tras el partido ellos se fueron al cine y Andrew y yo decidimos dar un paseo por el barrio judío, donde todo estaba cerrado por ser domingo.

El cementerio judío

Así pues al día siguiente decidimos volver para poder visitar el cementerio judío (el más antiguo de Europa) y la Sinagoga Española. Quien visite Praga tiene una cita obligada con el cementerio judío. Es espectacular como las mas de 1000 lápidas están amontonadas unas encima de otras sobre las aproximadamente 100000 tumbas que hay debajo. Tras el barrio judío cruzamos el río y comimos en un restaurante mexicano del que salimos rodando… Nos fuimos a pasear por un parque para bajar la comida y volvimos a casa de Pablo para prepararnos para volver.

Interior de la Sinagoga Española

Como anécdota final Andrea había confundido la hora de salida del vuelo con la de llegada a Barcelona con lo que estuvimos a punto de perder el avión. Suerte que le dio por mirar bien justo cuando estábamos saliendo a tomar algo!!

Un finde inmejorable, muchas gracias a Andrew por el maravilloso regalo y al Pableras por hacernos de guía turístico-culinario!

¡Más fotos!

Aldehuela del Rincón (del Rincón!)

Voy a aprovechar un poco de tiempo libre que tengo para redactar alguno de los posts que tengo atrasados de los acontecimientos ocurridos en los últimos tiempos. Por aquello de ir por orden cronológico empezaré por la quedada erasmus que hicimos el primer fin de semana de julio en Aldehuela del Rincón, Soria.

Nuestra casa rural

El viernes cuando ya se ponía el sol y tras un viaje bastante divertido por el hecho de no llevar GPS llegamos a la casa rural donde nos reunimos con la gente procedente de Madrid y Zaragoza (también Rachel de Valencia, pero ella venía con nosotros desde tierras mañas). El pueblo era uno de esos parajes inmejorables para los amantes de la tranquilidad. Cuatro casas bien contadas y animales, muchas vacas y caballos sobre todo.

Andrew y Rachel tomando algo

El plan del primer día fue fiesta hasta bien entrada la noche aprovechando para ponernos al día todos con todos, rememorar viejas anécdotas suecas como siempre suele pasar, etc…

Guillaume y Toñín

A la mañana siguiente, un trio de intrépidos nos fuimos a Soria a comprar comida para aprovechar la barbacoa que venía de serie con la casa. Al llegar, con el fuego ya preparado unos hicieron la comida mientras otros disfrutábamos del solecillo y de una cervecita bien fresca. Después de comer, planazo: excursión a un pueblo cercano que tenía una piscina natural en el río. Nos lo pasamos en grande zambulléndonos en las gélidas aguas y dando saltos desde el puente. Cuando ya estábamos suficientemente arrugados y el sol se había empezado a poner decidimos volver a casa para preparar la cena.

Dani y Paco preparando la barbacoa

Llegamos a la piscina natural

Vamos a jugar!!

Hop hop!

Al día siguiente, tras el desayuno y unos cuantos Guitar Heroes (sin duda el descubrimiento del fin de semana) decidimos aprovechar el sol y volver a la piscina del río, donde esta vez si que se bañó todo el mundo. Una vez todos estábamos bien remojados volvimos a casa para comer las sobras de la barbacoa del día anterior y algún que otro plato más y después de comer Andrew y yo salimos camino de Soria para encontrarnos con mis padres. Después de tomarnos un café con ellos salimos rumbo a Barcelona donde llegamos bien entrada la noche.

Sin duda fue un gran finde, el segundo de casa rural desde que nos fuimos de Suecia. ¿Por qué no lo hacemos más a menudo?

Por cierto, de ahora en adelante estoy subiendo todas las fotos que hago a mi cuenta de Flickr. Para acceder a la misma sólo tenéis que seguir el enlace de la barra lateral del blog y podréis ver el reportaje completo de cada evento 🙂