Un buen día

Ayer fue un buen día (como la canción de los planetas). Bueno y muy completo si señor, y por si eso fuera poco fue el primer día de la primavera aquí en Lausanne y es que desde que había llegado casi todos los días habían sido más o menos grises pero ayer por fin pudimos salir sin la cazadora de invierno.

Comenzaba el día temprano a eso de las 7 de la mañana ya que a las 8 teníamos que salir camino a la EPFL ya que Andreilla leía por fin su proyecto! Empezó a eso de las 9.30 y estuvo una media hora presentando su trabajo, muy bien todo hay que decirlo, para después dar paso a las preguntas del tribunal. El tribunal estaba formado por su jefe aquí, su assistante y su tutor de la universidad de Nancy, este último parecía que quería aprovechar el viaje que había hecho desde Francia y estuvo haciendo un turno de preguntas de más o menos una hora que poco tenían que ver con el proyecto. Pero en fin, los de aquí ya se encargaron de recordarselo.

Andrea tras presentar su proyecto

Después de la presentación y previo paso por casa, fuimos al centro a comer en la Crêperie la Chandeleur para celebrar el proyecto de Andrew. Allí disfrutamos de sendas gallettes, ella de espinacas y rochefort y yo de salchichas y rochefort (cada uno a lo suyo jeje). Las gallettes para los que estén un poco fuera del tema es el nombre que se les da a los crêpes salados. De postre yo me pedí un crêpe au chocolat que estaba para chuparse los dedos. El sitio era super acogedor y para nada caro (aunque claro, no se necesita mucho presupuesto para hacer crêpes). Totalmente recomendable para los que estéis por Lausanne.

Andrew eligiendo su gallette

Hmmmm Rochefort eh?

Presentación de nuestras gallettes

Después del homenaje y aprovechando el buen día que hacía dimos un paseo por Lausanne aprovechando para mirar tiendas y hacer algunas compras y después nos fuimos a casa para dormir la siesta. Durante el último periodo de siesta Andrea se levantó sin que yo me diese cuenta para prepararme una sorpresa. Cuando me desperté me dijo que la merienda estaba lista y yo sin saber muy bien de qué iba la cosa pero con el buen olor que llegaba a la habitación me dirigí a la cocina donde me encontré con un pedazo de brownie! Como me gustan poco… me faltó tiempo para abalanzarme sobre él, eso si, antes le hice una foto (porque me paró Andrea, todo sea dicho).

Mi ración de brownie!

Después de comer uno de los mejores brownies que recuerdo haber probado estuvimos matando la tarde en casa entre instalaciones de programas en el recién formateado PC y escritura de posts. Todo esto hasta las 20.30 más o menos hora en la que salimos hacia casa de Géraldine que nos había invitado a cenar a toda la trouppe. Increíble como se lo monta esta mujer, nos había hecho cena para todos y no cualquier cosa, unos platos exquisitos, y eso que no éramos pocos. Lamentablemente allí no me acordé de tirar ninguna foto.

Cuando todo el mundo se iba marchando nosotros hicimos lo mismo y nos dirigimos a Les Brasseurs donde estaban Agnès, Luis, Oriol y una amiga de Luis que ha venido. Nos tomamos allí una caña con ellos y nos fuimos para casa que ya estábamos cansaditos…

Como decía, un día completo.

2 comentarios sobre “Un buen día

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