Los que sigáis el blog de Jorge habréis notado una gran similitud entre el título de este post y el de su último post. Y es que el viaje de vuelta que llevamos a cabo Marta y yo tampoco fue de lo más normal que se pudiese esperar…
Había cierta tensión desde el principio por el hecho de tener que coger 3 aviones que estaban separados entre si por unos 50 minutos unos de otros. En suecia, como era de esperar, todo bien, sin contratiempos. Llegamos a Barcelona y nos despedimos de Andrew, Rafa, Rachel y Eli y nos fuimos corriendo Marta y yo a por el vuelo que debía llevarnos a Asturias. (A todo esto nuestras maletas habían sido facturadas en Luleå y supuestamente deberían ir «solas» hasta Oviedo)
Ya al llegar a la terminal me dio mala espina: «Recuerdo esta terminal, solo pillé un vuelo aqui en mi vida pero se retrasó bastante…» le dije a Marta. Y nada más lejos de la realidad, el vuelo empezaba con un retraso de unos 45 minutos. Despues de hacernos esperar esos 45 minutos (que supimos los que eran cuando nos dijeron que entrasemos porque en las pantallas seguía apareciendo una hora de salida obsoleta) nos meten en un avion clónico (véase sin marca ni nada, no ponia Spanair por ningún lado) que olía fatal. Bueno, algo que se puede soportar cuando llevas todo el día metido en aviones y lo único que quieres es llegar a casa cuanto antes.
A los 10 o 15 minutos de estar sentados esperando nos habla el comandante: «Lamentamos el retraso que ha tenido el vuelo, siento comunicarles que el slot de salida que nos ha asignado la torre de control es para dentro de una hora y 45 minutos». Como os podréis imaginar la gente empezó a calentarse ya al escuchar esto. De todas formas el comandante iba negociando y cada poco nos decía que tardaríamos menos (verdad o un simple montaje para calmar al pueblo?). El caso es que a los pocos minutos la azafata viene con unos aires de sobradez increibles hacia un pasajero a decirle que él había fumado en el baño. El señor le dice que si, que él es fumador pero que no se ha levantado en ningún momento de su asiento, lo que corrobora la gente que estaba sentada con el. La azafata continúa con su cruzada contra el caballero y acude al piloto el cual avisa por megafonía que no podremos marchar hasta que venga la Guerdia Civil para realizar la pertinente denuncia. De coña.
Llegada de la Guardia Civil, obviamente el señor no estaba por la labor de que se lo llevasen porque sí y dice que él de allí no se mueve porque no había fumado. Los dos guardias se van y vuelven al poco rato con otros 4. Cuando parece que van a sacar al hombre fuera, los pasajeros hacen una especie de Fuenteovejuna y dicen que si sale el señor entonces saldremos todos. Total que la Guardia Civil termina desalojando el avión y alli nos volvemos a ver en la terminal al descanso de un partido en el que España pierde por un gol a cero.
Tras unos momentos de confusión se nos comunica que el vuelo se realizará pero que deben de buscar otro avión ya que el piloto ha dicho que los pasajeros están muy exaltados y el vuelo es de alto riesgo. Vamos que no nos querían llevar. Al final se encuentra un nuevo avión (este sí que ponía Spanair) y nueva tripulación. Como única compensación por el retraso nos ofrecen una cocacola y una bolsa de frutos secos, ya se podían haber estirado y habernos dado un bocadillo que algunos de nosotros habíamos comido un BigMac en todo el día…
Resultado final: hora estimada de llegada -> 20:40. Hora real de llegada -> 00:40. 4 horas de retraso… Ole tus huevos Spanair, y que te den bien dado…