Moltes Felicitats!

L’altre dia em deies que ara que havia passat el quart de segle les coses es començaven a posar serioses. Doncs avui ets tu la que fa 25 anys i jo el que t’ha de recordar que d’aquí a poc també tu et faràs gran, així que aprofita aquesta edat tan rodona que després els 26 ja semblen una mica bastants…

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Espero que aquest aniversari a Australia et resulti inoblidable tot i que estiguem tan lluny de la familia i dels amics. Moltissimes Felicitats nena!!!

Creative Commons

Sydney from the north

Hace un tiempo que comencé a publicar mis fotos en Flickr bajo licencia Creative Commons. ¿Qué significa esto? Pues que cualquiera puede acceder a la web, coger una de mis fotos y publicarla donde desee siempre y cuando no la modifique y me mencione como autor de la misma. Creo que es una gran forma de contribuir y de dar a conocer tu trabajo al resto del mundo, ventajas de Internet ¿no?

¿A qué viene todo esto? Pues como diría Juancar, me llena de orgullo y satisfacción comunicar que hace un par de meses la foto que acompaña a este post fue seleccionada entre otras muchas para formar parte de una guía online sobre Sydney. Dicha guía se puede consultar en el siguiente enlace (acceso directo a donde sale la foto).

Será una chorrada pero cosas como esta son las que te animan a seguir practicando e intentando superarte día a día. Qué tiemble el Pulitzer xD.

¡Pelea de canguros!

El otro día en Featherdale tuvimos la suerte de presenciar en primera persona uno de esos acontecimientos tan curiosos que son las peleas de canguros. El espectáculo lo protagonizaron dos jóvenes wallabies que primero zarandearon con los puños, después se quedaron agarrados uno al otro y por último se sacudieron de patadas.

He aquí una secuencia de instantáneas del suceso.

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¡Tela marinera, oigan!

Featherdale Wildlife Park

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Parece que últimamente nos ha dado la vena de los animalillos y si el otro día fuimos al zoo el pasado domingo lo habíamos reservado para ir al Featherdale Wildlife Park. El parque en cuestión, situado en el pueblo de Blacktown a unos 35 kilómetros de Sydney tiene una colección privada de animales australianos que en el caso de los canguros, wallabies, etc. campan a sus anchas por el recinto conviviendo en espacio con el visitante humano.

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Puedes alimentar a los canguros, hacerte fotos con los koalas, tocar a los wombats… Por lo demás podríamos decir que es un zoo como otro cualquiera pero especializado en la fauna autóctona.

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En principio teníamos pensado pasar el día allí y nos llevamos todo el picnic para estar de diez a cinco de la tarde que cerrasen. Cuando ya habíamos visto todo nos dimos cuenta de que apenas eran las doce del mediodía por lo que decidimos aprovechar el veraniego día y pasar la tarde en Manly y Balmoral.

Os dejo con algunas fotos de animales del parque. Tenéis más en el set de Flickr.

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Uno de los emúes que campaban a sus anchas entre la gente.

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Este murciélago no paraba de seguirme con la mirada, parecía como si me suplicase que le sacara de su prisión y le llevase conmigo al Domain.

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El cassowary, el ave australiano más pesado. Su ataque puede resultar mortal para el ser humano, bien sea por que te clave su cresta en el pecho o porque te raje el cuello o la tripa con su afiladísima uña del dedo medio.

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El echidna es otro de los animáles típicos del país austral, es como un erizo con pico de pato.

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Además también pudimos ver algunas rarezas como estos wallaroos albinos o el pavo real también albino de la imagen inferior.

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Taronga Zoo

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Parece mentira pero tras llevar casi diez meses viviendo en Sydney aún hay actividades de las que podríamos denominar ‘must turísticos’ que no hemos hecho. Uno de ellos era la visita al zoo, que aprovechando las recientes visitas de amigos y familiares nos animamos a hacer aunque en dos grupos, primero Andrea fue con Alèxia y Miriam y una semana después yo hice lo propio con Pablo, Cris, Ángel y Laura.

El zoo de Sydney no sólo es especial por la gran cantidad de animales tanto australianos como del mundo que posee sino que también lo es por la localización en la que se encuentra, en plena bahía con vistas al centro de la ciudad como se puede apreciar en la imagen que abre el post. Para llegar al mismo se hace un bonito viaje en ferry en el que se van dejando atrás la Opera House y el Harbour Bridge. Además una vez llegado al embarcadero la forma de llegar a la puerta del zoo es usando un teleférico que te lleva por encima del mismo viendo a elefántes, girafas, canguros, etc.

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En cuanto al zoo en sí me sorprendió muy gratamente dado que mi última visita a uno había sido en Barcelona donde me pareció bastante cutre. Aquí la colección de animales es impresionante, he visto animales que no había visto en ningún otro sitio, por ejemplo:

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El Dragón de Comodo que es el lagarto más grande del mundo. Alucinante el tamaño que tiene este bicharraco y la lengua que saca, es para verlo en persona…

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El Panda Rojo, del cuál ni conocía su existencia y me dejó enamorado, sin duda se ha ganado un puesto en el top 5 de mis animales favoritos junto con el koala o el suricato por ejemplo. No pude evitar verle una similitud con los pokémon…

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La tortuga estrella y su original caparazón.

En fin, una visita muy recomendable para todos los que os paséis por Sydney!

Vuelta a las Whitsundays

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Con motivo de la visita de Pablo, Cris, Angel, Laura, Alèxia y Miriam organizamos un nuevo viaje a las islas Whitsunday esta vez en temporada seca para que las lluvias no nos lo arruinasen. El plan en esta ocasión fue distinto a la anterior, un viaje en velero de dos días y dos noches con lo que podríamos experimentar de primera mano lo que es la vida a bordo de una de estas embarcaciones.

El primer día no dio tiempo a gran cosa ya que embarcamos a eso de las dos de la tarde y allí se hace de noche muy pronto con lo que tras las instrucciones acerca de como llevar una buena convivencia en el barco algunos ayudaron a levantar las velas y nos pusimos a navegar rumbo al sitio donde pasaríamos la primera noche, tras la mítica Whithaven Beach, una de las playas con arenas más puras del mundo. Tanto es así que los únicos que están autorizados a llevarse arena de la misma es la NASA quien la utiliza para la elaboración de las lentes de sus telescopios.

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Al día siguiente nos despertamos y desayunamos con la compañía de algunas tortugas gigantes que se asomaban a la superficie para respirar, una imagen espectacular. Tras el desayuno nos llevaron por fin a Whithaven Beach, visita que teníamos pendiente desde que en nuestro anterior viaje debido a la mala mar no pudiésemos llegar a la misma. Creo que no hace falta explicar nada, las imágenes hablan por sí mismas.

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Allí pudimos caminar por el agua entre rayas y tiburones de arena, también una experiencia impresionante. Lástima no contar con nuestra equipación de snorkel allí para poder haber visto a estos bichos por debajo del agua en vez de desde la superficie.

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Por la tarde nos llevaron ya a hacer snorkel en uno de los arrecifes de coral de la zona y, aunque estuvo mejor que la primera vez que fuimos a las islas nada comparable con lo que pudimos ver en Cairns. Esta vez no teníamos cámara sumergible por lo que os quedáis sin fotos del coral… A la tarde pusimos rumbo a la playa en la que habíamos hecho buceo en el primer viaje. De camino unos delfines se nos unieron y nadaron junto a nosotros para nuestro deleite. Una vez en la playa pudimos disfrutar de la puesta de sol comiendo unos nachos y tomando unas cervecitas. Con eso concluimos el segundo día.

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El último día nos despertamos temprano para bajar a bucear a las 7.45 de la mañana. El neopreno aún estaba mojado del día anterior por lo que pasamos un pelín de frío hasta que nos sumergimos. Eso sí después las aguas a 27º nos acogieron gustosamente para que pudiésemos disfrutar de un paseo sobre el coral.

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Una vez de vuelta al barco alzamos las velas y nos pusimos a navegar a velocidad de crucero hacia el puerto de Airlie Beach donde concluyó nuestro viaje. Esta vez sí que podemos decir con la cabeza bien alta que hemos estado en Whitsundays y que hemos tenido el pack completo

Cumpleaños en las antípodas

El lunes pasado fue mi cumpleaños, 26 veranos nada menos (creo que no me falta ninguno)… Ya dejamos atrás el redondo número del cuarto de siglo para acercarnos peligrosamente a los 30…

En fin, que para celebrarlo y aprovechando que aún estaban por aquí Pablo, Cris, Ángel y Laura, decidimos organizar una fiesta en casa el viernes por la noche. Pasar un cumpleaños tan lejos de casa sin poder ver a los más cercanos se hace raro y se les echa de menos. Por suerte a la fiesta asistieron algo más de 20 personas que me hicieron darme cuenta de que a pesar de estar a 17000 km de casa aquí también tengo a gente que me aprecia y a la que yo aprecio mucho. Cheers on you!

En la fiesta no hice fotos así que en cuanto recopile algunas ya colgaré para que podáis ver lo animada que estaba la casa.

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En cuanto al día D, el lunes 13 de julio dediqué la mañana a pasear por Sydney con mis amigos antes de su partida de vuelta a tierras Ibéricas, momento en el cuál Andrea me llevó a cenar a uno de los mejores sitios en los que hemos estado en Sydney, el Café Sydney en Circular Quay.

Habíamos estado ya un par de veces en el mismo pero sólo para tomar algo, nunca para comer y realmente me sorprendió de forma muy grata. Con vistas al puente y a la Opera House degustamos primero un entrante de calabacín relleno de queso de cabra, mantequilla al limón, piñones tostados y alguna cosa más que me dejaré en el tintero… Como mains Andrea se pidió un filete de pez espada y yo un trozo de lomo de cerdo envuelto en jamón serrano y acompañado por un trozo de tocino (suena un poco basto pero estaba presentado de forma muy cool).

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Como colofón al día Andrea me hizo un regalazo al que le daré un montón de uso: un trípode nuevo que dejará relegado al maltrecho trípode que me regalaron en Fnac con la cámara y que estaba en las últimas. Además mis amigos de España me regalaron una camiseta oficial de la gira de este año de Oasis y los de aquí una camiseta y una bufanda para el invierno.

¡Como podéis comprobar no tengo motivos para quejarme!

Curiosidades de Melbourne

A continuación incluyo algunas fotos curiosas que tomé durante la estancia en Melbourne que por una cosa u otra me hicieron gracia.

Para empezar, la foto de Batman Avenue. Una ciudad que posee una avenida que se llama Batman ya solo por eso merece que se viva en ella. Tendré que buscar por Sydney la Robin Avenue a ver si existe…

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Seguimos con la vía del tren que va al fondo de mar. Supongo que será para bajar barcos remolcados en un vagón pero hay que reconocer que tiene su gracia.

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Continuamos con la tortilla china. No tengo ni idea de qué debe ser pero qué demonios, se parece a una tortilla de patata recubierta de sésamo. Habrá que probar a poner las semillitas por encima a ver si vamos a hacer un descubrimiento… La encontré paseando por China Town como es obvio.

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Y por último la más friki y la más guay de todas, la banqueta con forma de tecla Esc. Habla por sí sola…

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Comida Basura

Una de las características que posee toda ciudad australiana es la gran cantidad de locales de comida basura que el habitante puede encontrar. Aunque los australianos a diferencia de los ingleses tienen pasión por la buena y variada comida (hay infinidad de locales de tapas, sushi, thai, etc.) en las grandes ciudades no puedes salir a la calle sin encontrarte con 20 McDonalds, 20 Hungry Jacks, 15 Subways, 10 KFC y 5 de cada una de las cadenas que solo he visto en Australia: Rooster, Oporto, etc…

Como muestra valga esta foto que saqué en Melbourne de un Hungry Jacks pegado puerta con puerta a un McDonalds. Imágenes como esta se dan en todos sitios, por ejemplo en Sydney la entrada de George St para la estación de Winyard tiene a ambas cadenas de amburguesas enfrentadas una delante de la otra a ambos lados del pasillo.

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El buen observador se habrá dado cuenta de que no he mencionado al Burger King y que sin embargo el logo de Hungry Jacks se parece sospechosamente al antiguo de la cadena americana. En efecto en Australia no hay BK, o mejor dicho, se llama Hungry Jacks. La explicación de esto se puede seguir en este artículo de la Wikipedia.